Meghan y Harry lo dicen todo. Los ingleses no siempre hacen lo que prometen y no siempre son puntuales. Debí esperar por más de media hora a Harry y Meghan en el restaurant Tung Wong de Macaracuay, al este de Caracas, donde concretamos la cita para la entrevista. El tiempo me sirvió para despachar un cubata desenfrenado de los que sirve Fan Kee: hielo y ron hasta el tope y un vasito aparte con un poquito de Coca Cola. Estas dosis de Fan Kee siempre me han tranquilizado mucho y puesto de buen humor, lo que esa vez me vino de maravillas para reconsiderar la mejor manera de manejar la presencia de Laura en la entrevista. Laura es nuestra recepcionista, función que acompaña con la conducción de su grupo de ventas de Amway, y tenía la esperanza de incorporar a Meghan a su equipo de vendedoras, lo que a su juicio le procuraría una inmensa popularidad. Yo debí aceptar a cambio de su discreción sobre un asunto bastante embarazoso, ocurrido más allá de mi ám...